Quiero comenzar este umilde homenaje con uno de los párrafos más bellos que han salido de su pluma: “Sostenía el pájaro agonizante entre sus chatas manos, la sangre caliente y espesa escurriéndole entre los dedos, sintiendo, al fondo de aquel cuerpecillo roto, los postreros, espaciados, latidos de su corazón e inclinado sobre él lloraba mansamente: milana bonita, milana bonita”.
Escritor, cazador. La obra de Delibes destaca, contempla y destila, con un dominio del castellano como pocos tienen o tendrán, la esencia de una sociedad que fue cambiando del franquismo más duro y dictatorial a una democracia algo revuelta y revolucionaria. Renunció al baile que le proponía la más guapa, para seguir danzando en solitario, en libertad; esa fue su grandeza, la libertad de las palabras, la libertad de las frases, la libertad de sus ideas.
Miguel Delibes siempre se describió a sí mismo como "un hombre sencillo": un vallisoletano por nacimiento, pero también por vocación, rechazó en varias ocasiones trasladarse a Madrid; un cazador experto -varios de sus libros tratan, directa o indirectamente, sobre la caza-; un defensor de los valores y la dignidad humana frente a la opresión del poder y del dinero, pero también frente a un progreso irracional e inhumano.
Así se definía Miguel acerca del aborto hace unos años, demostrando que se sentía comprometido con las noticias de actualidad,”De aquí se deduce que el aborto no es matar, (parece muy fuerte eso de calificar al abortista de asesino), sino interrumpir vida; no es lo mismo suprimir a una persona hecha y derecha que impedir que un embrión consume su desarrollo por las razones que sea”, me quedo con una de sus frases preferidas «La libertad o invade toda la esfera pública y política o es un camelo».
De todos los libros escritos por Delibes mi preferido es " Los Santos Inocentes", El libro comienza con una dedicatoria a “mi amigo Félix Rodríguez de la Fuente”. Después, en las siguientes páginas, toda la desolación de un cortijo en la Extremadura de los años 70, todas las humillaciones de los señoritos de sonrisa blanquísima y unos ojos llenos de servidumbre que bajan la mirada generación tras generación. Es tal la penuria que pasan los personajes que a falta de justicia divina, es el autor quien se la toma con su puño y letra.
Así concluía su discurso cuando le fue entregado el premio Cervantes, resumió en un pequeño párrafo su dilatada vida literaria y cómo esos personajes fruto de nuestra ficción al leer sus libros eran tan reales como la vida misma para el propio Miguel. “En medio quedan unos centenares de seres que yo alenté con interesado desprendimiento. Yo no he sido tanto yo como los personajes que representé en este carnaval literario. Ellos son, pues, en buena parte, mi biografía”.
Delibes ya no recibirá nunca el Nobel, como no lo hará Ayala, una larga espera que, a su edad, no creo que le importara demasiado ya. Ahora, quizás, es momento de brindarle un reconocimiento todavía mayor, y mira si es fácil; basta en hacerse con uno de sus libros, seguro que tenemos uno a mano en casa, abrirlo por la primera página y empezar a leer con entusiasmo. Esa es la manera en que los autores, tras su muerte, alcanzan la verdadera inmortalidad.
“Ahora esperemos que Dios cumpla su parte”, como escribió en su obra "El Hereje", y reciba a tan ilustre y buena persona con los honores que merece. Si yo he tardado unos días en sumarme a ese homenaje, no es porque la muerte de Delibes no me haya afectado, sino porque la pérdida del ultimo de los representantes de los mejores escritores que ha dado nuestra tierra, me ha dejado huérfano de palabras, mudo de la mano derecha y sobre todo cojo de sentimientos.
lunes, 15 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010
HERMANDADES O ONGs DE BARRIOS
Nuestra sociedad, en los últimos tiempos, ha experimentado una serie de cambios muy rápidos que obligan a un replanteamiento en las estructuras internas de las Hermandades. Uno de los más relevantes, junto a la formación y la cultura, es sobretodo la actividad social que se genera en ellas o que se debería de generar. La funcionalidad de la Hermandad, sus actuaciones, su forma de estar dentro de la sociedad, de la que forma parte, cambia según la época y el contexto en el que se muevan y en estos momentos se nos demanda una actuación seria, responsable y comprometida en esta materia.
Un aspecto importante es el convencimiento de que la Hermandad debe abrirse al exterior y comenzar a dinamizarse en permanente contacto con las personas de su entorno mas próximo, sean cristianos o no, en este sentido la relación Hermandad y sociedad es fundamental y quizás una de las mayores razones de la existencia de las mismas actualmente. Por este motivo, uno de los puntales debe ser la actuación social, colaborando en la mejora de los niveles de vida de la parte más necesitada de la sociedad, con un equipo de mujeres y hombres que modifiquen los contenidos y la finalidad de la hasta ahora llamada “Bolsa de Caridad” por una verdadera Acción Social, moderna, directa y resolutiva, porque nuestra sociedad así lo está reclamando.
Si por un lado existen las ONGs dedicadas en su mayoría a la ayuda internacional, y sin menospreciar en absoluto su trabajo colaborando en obras sociales fuera de nuestras fronteras, la labor de la Hermandad actual es ser la ONG del pueblo, del barrio o de ámbito más próximo, es decir, junto (que no frente) a las asociaciones que actúan en pro de los más débiles en lugares que nos son más o menos cercanos, las cofradías tienen la oportunidad de realizar el mismo o parecido papel que las ONGs pero en su zona más directa de influencia que no es otra que su barrio, sus vecinos, su gente, lo que mejor conocen y que, aunque no nos lo creamos, tiene también sus necesidades, a veces física pero en otras ocasiones también de espíritu. Además de los casos de hambre, sed, frío, encontramos también a personas con enfermedades, depresión, anorexia, droga, malos tratos, problemas de comunicación, etc.
Es ahí donde una Hermandad moderna y con visión de futuro dotada de las herramientas necesarias para conseguir subvenciones Estatales o Municipales, debe incidir con la constitución dentro de la corporación, de un grupo humano capaz de dar respuesta a los problemas más acuciantes de nuestro entorno más próximo, problemas que actualmente nos quedan tan cercanos a todos nosotros. La colaboración con instituciones benéficas no puede quedar en "migajas" o fruto de la dinámica heredada, debe de ser una colaboración codo con codo, lo más estrecha posible y encaminada en todo momento a la consecución de fines concretos.
Ante las necesidades que reclama nuestra sociedad, ya es hora de poner a nuestras Hermandades al servicio no sólo de nuestros hermanos, o al frente de manifestaciones religiosas públicas que a penas duran una horas, sino también de nuestro entorno social y convertir nuestras Hermandades en entidades que se encuentren en un sitio preferente y en referencia clara e importante, dentro de la sociedad en la que vivimos. Asociaciones de mentalidad abierta y moderna, adaptadas al siglo que hemos estrenado recientemente, que sean puntas de lanza para erradicar en lo posible tanto la pobreza física como de espíritu de nuestra sociedad más cercana.
Para ello, las Hermandades deberían de comprometerse aun más con la sociedad, con nuestros semejantes en la realización de proyectos tanto sociales como culturales y formativos, bien en materia cristiana, organizando talleres lúdicos y didacticos o cursos formativos e informativos. Tenemos que hacer de las Hermandades, como dije anteriormente las ONGs del los pueblos, los barrios o mejor, las ONGs de tantas y tantas familias que en la actualidad lo están pasando tan mal,y todo ello sin dejar de mirar un solo instante hacia la Cruz, símbolo de fe y amor para todos los Cristianos y por el que se constituyen y trabajan las Hermandades.
Un aspecto importante es el convencimiento de que la Hermandad debe abrirse al exterior y comenzar a dinamizarse en permanente contacto con las personas de su entorno mas próximo, sean cristianos o no, en este sentido la relación Hermandad y sociedad es fundamental y quizás una de las mayores razones de la existencia de las mismas actualmente. Por este motivo, uno de los puntales debe ser la actuación social, colaborando en la mejora de los niveles de vida de la parte más necesitada de la sociedad, con un equipo de mujeres y hombres que modifiquen los contenidos y la finalidad de la hasta ahora llamada “Bolsa de Caridad” por una verdadera Acción Social, moderna, directa y resolutiva, porque nuestra sociedad así lo está reclamando.
Si por un lado existen las ONGs dedicadas en su mayoría a la ayuda internacional, y sin menospreciar en absoluto su trabajo colaborando en obras sociales fuera de nuestras fronteras, la labor de la Hermandad actual es ser la ONG del pueblo, del barrio o de ámbito más próximo, es decir, junto (que no frente) a las asociaciones que actúan en pro de los más débiles en lugares que nos son más o menos cercanos, las cofradías tienen la oportunidad de realizar el mismo o parecido papel que las ONGs pero en su zona más directa de influencia que no es otra que su barrio, sus vecinos, su gente, lo que mejor conocen y que, aunque no nos lo creamos, tiene también sus necesidades, a veces física pero en otras ocasiones también de espíritu. Además de los casos de hambre, sed, frío, encontramos también a personas con enfermedades, depresión, anorexia, droga, malos tratos, problemas de comunicación, etc.
Es ahí donde una Hermandad moderna y con visión de futuro dotada de las herramientas necesarias para conseguir subvenciones Estatales o Municipales, debe incidir con la constitución dentro de la corporación, de un grupo humano capaz de dar respuesta a los problemas más acuciantes de nuestro entorno más próximo, problemas que actualmente nos quedan tan cercanos a todos nosotros. La colaboración con instituciones benéficas no puede quedar en "migajas" o fruto de la dinámica heredada, debe de ser una colaboración codo con codo, lo más estrecha posible y encaminada en todo momento a la consecución de fines concretos.
Ante las necesidades que reclama nuestra sociedad, ya es hora de poner a nuestras Hermandades al servicio no sólo de nuestros hermanos, o al frente de manifestaciones religiosas públicas que a penas duran una horas, sino también de nuestro entorno social y convertir nuestras Hermandades en entidades que se encuentren en un sitio preferente y en referencia clara e importante, dentro de la sociedad en la que vivimos. Asociaciones de mentalidad abierta y moderna, adaptadas al siglo que hemos estrenado recientemente, que sean puntas de lanza para erradicar en lo posible tanto la pobreza física como de espíritu de nuestra sociedad más cercana.
Para ello, las Hermandades deberían de comprometerse aun más con la sociedad, con nuestros semejantes en la realización de proyectos tanto sociales como culturales y formativos, bien en materia cristiana, organizando talleres lúdicos y didacticos o cursos formativos e informativos. Tenemos que hacer de las Hermandades, como dije anteriormente las ONGs del los pueblos, los barrios o mejor, las ONGs de tantas y tantas familias que en la actualidad lo están pasando tan mal,y todo ello sin dejar de mirar un solo instante hacia la Cruz, símbolo de fe y amor para todos los Cristianos y por el que se constituyen y trabajan las Hermandades.
miércoles, 24 de febrero de 2010
LIBERTAD
A lo largo del recorrido de la historia del ser humano se ha hablado; debatido; especulado mucho acerca de la libertad del hombre sin que nadie hubiese podido hasta nuestros días llegar a un fin claro sobre la misma.
Así mismo la libertad es considerada por los teólogos “un tesoro divino”; por los científicos como “algo inexistente” ya que no puede ser explicado por ninguna de las leyes de la naturaleza; por los filósofos como una “meta a conseguir” y por el resto “algo que puede ser que exista como puede ser que no”. Con esto lo único que tenemos claro es que hay una gran variedad de teorías para explicar tan solo dos cuestiones: ¿Qué es la libertad humana? y ¿Existe la verdadera libertad?, preguntas que por muchos que se afanen en responder en libros y artículos periodísticos jamás serán contestadas con el acierto oportuno.
Podemos hacernos algunas preguntas como,¿En qué terreno moral se hunden las raíces de las personas que no ha tenido una existencia fácil, que su vida ha transcurrido al margen del éxito personal y profesional; pero que han sido capaces de insuflar vida a su maltrecho destino, apartados de la sociedad desde que nacieron en asentamientos marginales, en cárceles o atrapados en el mundo infame de la droga; ¿Qué principios, pese a tener como compañero inseparable a lo largo de su existencia al infortunio, pueden tener estas personas, para que desde una óptica opaca por la sentencia del resto, estén dispuestos a defender a capa y espada su derecho a la heredada inocencia con la que nacemos?, y ¿qué umbrales están dispuestos a traspasar para preservar aquello que el ser humano tiene por lo más valioso?.
Me quiero hacer eco de lo que don Quijote le dice a Sancho y que miles de veces se ha repetido: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar cubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. Es ésta una de las frases más explicitas y más elocuentes que jamás se han escrito sobre la libertad, valor que debe anteponerse a la propia vida. Quizá, porque sin libertad no cabe una vida humana auténtica y plena.
No seamos jueces, ni justicieros de aquellos que más que un juicio incierto necesitan de la compasión y el apoyo de todos, no seamos verdugos del prójimo o inquisidores de almas inocentes; solo ese día en el que la libertad prevalezca ante todo lo demás, se podrá entender la filosofía de una vida marcada por la inocencia con la que se nace y se debe morir.
Quisiera terminar con una frase que Don Quijote refiere a su fiel amigo Sancho, refiriéndose ésta a las sensaciones que experimenta el cautivo al conseguir la libertad, - “Gracias sean dadas a Dios - dijo el cautivo - por tantas mercedes como le hizo; porque no hay en la tierra, conforme mi parecer, contento que se iguale a alcanzar la libertad perdida”.
Así mismo la libertad es considerada por los teólogos “un tesoro divino”; por los científicos como “algo inexistente” ya que no puede ser explicado por ninguna de las leyes de la naturaleza; por los filósofos como una “meta a conseguir” y por el resto “algo que puede ser que exista como puede ser que no”. Con esto lo único que tenemos claro es que hay una gran variedad de teorías para explicar tan solo dos cuestiones: ¿Qué es la libertad humana? y ¿Existe la verdadera libertad?, preguntas que por muchos que se afanen en responder en libros y artículos periodísticos jamás serán contestadas con el acierto oportuno.
Podemos hacernos algunas preguntas como,¿En qué terreno moral se hunden las raíces de las personas que no ha tenido una existencia fácil, que su vida ha transcurrido al margen del éxito personal y profesional; pero que han sido capaces de insuflar vida a su maltrecho destino, apartados de la sociedad desde que nacieron en asentamientos marginales, en cárceles o atrapados en el mundo infame de la droga; ¿Qué principios, pese a tener como compañero inseparable a lo largo de su existencia al infortunio, pueden tener estas personas, para que desde una óptica opaca por la sentencia del resto, estén dispuestos a defender a capa y espada su derecho a la heredada inocencia con la que nacemos?, y ¿qué umbrales están dispuestos a traspasar para preservar aquello que el ser humano tiene por lo más valioso?.
Me quiero hacer eco de lo que don Quijote le dice a Sancho y que miles de veces se ha repetido: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar cubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. Es ésta una de las frases más explicitas y más elocuentes que jamás se han escrito sobre la libertad, valor que debe anteponerse a la propia vida. Quizá, porque sin libertad no cabe una vida humana auténtica y plena.
No seamos jueces, ni justicieros de aquellos que más que un juicio incierto necesitan de la compasión y el apoyo de todos, no seamos verdugos del prójimo o inquisidores de almas inocentes; solo ese día en el que la libertad prevalezca ante todo lo demás, se podrá entender la filosofía de una vida marcada por la inocencia con la que se nace y se debe morir.
Quisiera terminar con una frase que Don Quijote refiere a su fiel amigo Sancho, refiriéndose ésta a las sensaciones que experimenta el cautivo al conseguir la libertad, - “Gracias sean dadas a Dios - dijo el cautivo - por tantas mercedes como le hizo; porque no hay en la tierra, conforme mi parecer, contento que se iguale a alcanzar la libertad perdida”.
martes, 16 de febrero de 2010
MIERCOLES DE CENIZA - CUARESMA -
De pequeño solía jugar en el patio de la Parroquia, entre los viejos macetones cubiertos por el intenso verdor de la hierba que agobiaba a los geranios, el empedrado del suelo en el que solía imaginar multitud de figuras que servían en un misterioso entretenimiento de canicas, y en sus viejos salones de los que se desprendía el olor a humedad y a libros de primera comunión. El cantineo de un pájaro que no conocía, daba la nota musical a esas tardes bañadas por millones de rayos de sol, que a duras penas conseguían franquear los altos y amarillentos muros desconchados. Para mi eran tardes de inocentes juegos en un lugar lleno de misterio, al amparo de la vieja y dañada torre campanario, que tantas veces me gustaba dibujar en mi cuaderno mientras estaba en clase, o repasar en mi mente justo antes de quedar dormido.
Una de esas tardes, en las que el invierno deja entrever la llegada de la cercana primavera, ese tipo de tardes en las que las luz del sol tiene otro color, se presumía diferente, esa tarde iba a ser mágica para mi. José, el “Sacristán” me pidió que le ayudase a quemar ramas de olivo, para mi fue fascinante, que mas podía pedir un crío, ramas secas, cerillas, en definitiva fuego, razón por la cual me entraron unas ganas de hacer "pipí" inaguantables. Pregunte a José, para que quemábamos las ramas de olivo y a igual que siempre, predispuesto a dar una lección al instante, me explico que esas eran las ramas bendecidas de Domingo de Ramos, que hoy se quemaban para que las cenizas que queden después de la quema sean utilizadas en la misa, de esta forma Pepe el Cura hará una cruz con ellas en la frente de los hombres y mujeres, mientras repite "Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás, simbolizando que estamos de paso Pepe. Yo quede fascinado, era algo sorprendente y mágico.
Han pasado muchos años desde entonces, y aquella tarde aun la recuerdo como una película grabada en mi mente fotograma a fotograma, puede que haya olvidado algo o quizás inventado, pero no se aleja mucho de la realidad de aquel momento, han pasado muchos años y el rito se sigue haciendo igual, aunque José ya no quema las ramas, el Párroco es otro, y yo, ya no juego en el patio de la Parroquia, que ha cambiado tanto que no inspira los sueños infantiles de antaño. Ha pasado tanto tiempo que mi piel se ha vuelto más dura, mi corazón más recio, mi mente más abierta y mis pelos ya blanquean sin remedio.
Mañana al igual que desde aquella tarde hago cada año, cumpliré con el rito de asistir a la misa, me impondrán en la frente la ceniza y una vez mas intentare resurgir de mis propias cenizas para ser mejor persona, olvidar lo peor del pasado y vivir un mejor presente. Esta cuaresma quiero hacerme algunas preguntas como ¿qué sucede en nuestra sociedad? ¿y en nuestra Iglesia? ¿qué nos sucede a nosotros mismos? ¿por qué tenemos miedo a quien es diferente, a quien no tiene nuestro mismo color de piel, ni nuestros rasgos; a quien habla una lengua distinta, tiene costumbres, modos y hábitos diferentes; no comparte nuestra religión ni nuestra cultura; procede de lejanos países que no conocemos y se muestra diverso en su forma de organización social y familiar? Los inmigrantes, ¿tan distintos son? ¿tan diferentes los sentimos?.
La Cuaresma nos invita a mirar a nuestro alrededor y a sintonizar con las necesidades de quienes nos rodean, necesidades materiales ciertamente, pero también esas otras más profundas que nos llaman a ser generosos con nuestro afecto y nuestro tiempo. Benedicto XVI propugna este año, en su anual mensaje cuaresmal, una reflexión sobre la justicia. Al fin y al cabo, la justicia clama al cielo en estos tiempos de fuerte y larga crisis económica y social. -El anuncio cristiano –dice el Papa- responde positivamente a la sed de justicia del hombre. El cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor.
Una de esas tardes, en las que el invierno deja entrever la llegada de la cercana primavera, ese tipo de tardes en las que las luz del sol tiene otro color, se presumía diferente, esa tarde iba a ser mágica para mi. José, el “Sacristán” me pidió que le ayudase a quemar ramas de olivo, para mi fue fascinante, que mas podía pedir un crío, ramas secas, cerillas, en definitiva fuego, razón por la cual me entraron unas ganas de hacer "pipí" inaguantables. Pregunte a José, para que quemábamos las ramas de olivo y a igual que siempre, predispuesto a dar una lección al instante, me explico que esas eran las ramas bendecidas de Domingo de Ramos, que hoy se quemaban para que las cenizas que queden después de la quema sean utilizadas en la misa, de esta forma Pepe el Cura hará una cruz con ellas en la frente de los hombres y mujeres, mientras repite "Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás, simbolizando que estamos de paso Pepe. Yo quede fascinado, era algo sorprendente y mágico.
Han pasado muchos años desde entonces, y aquella tarde aun la recuerdo como una película grabada en mi mente fotograma a fotograma, puede que haya olvidado algo o quizás inventado, pero no se aleja mucho de la realidad de aquel momento, han pasado muchos años y el rito se sigue haciendo igual, aunque José ya no quema las ramas, el Párroco es otro, y yo, ya no juego en el patio de la Parroquia, que ha cambiado tanto que no inspira los sueños infantiles de antaño. Ha pasado tanto tiempo que mi piel se ha vuelto más dura, mi corazón más recio, mi mente más abierta y mis pelos ya blanquean sin remedio.
Mañana al igual que desde aquella tarde hago cada año, cumpliré con el rito de asistir a la misa, me impondrán en la frente la ceniza y una vez mas intentare resurgir de mis propias cenizas para ser mejor persona, olvidar lo peor del pasado y vivir un mejor presente. Esta cuaresma quiero hacerme algunas preguntas como ¿qué sucede en nuestra sociedad? ¿y en nuestra Iglesia? ¿qué nos sucede a nosotros mismos? ¿por qué tenemos miedo a quien es diferente, a quien no tiene nuestro mismo color de piel, ni nuestros rasgos; a quien habla una lengua distinta, tiene costumbres, modos y hábitos diferentes; no comparte nuestra religión ni nuestra cultura; procede de lejanos países que no conocemos y se muestra diverso en su forma de organización social y familiar? Los inmigrantes, ¿tan distintos son? ¿tan diferentes los sentimos?.
La Cuaresma nos invita a mirar a nuestro alrededor y a sintonizar con las necesidades de quienes nos rodean, necesidades materiales ciertamente, pero también esas otras más profundas que nos llaman a ser generosos con nuestro afecto y nuestro tiempo. Benedicto XVI propugna este año, en su anual mensaje cuaresmal, una reflexión sobre la justicia. Al fin y al cabo, la justicia clama al cielo en estos tiempos de fuerte y larga crisis económica y social. -El anuncio cristiano –dice el Papa- responde positivamente a la sed de justicia del hombre. El cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor.
viernes, 5 de febrero de 2010
UN DISCURSO MORAL Y EJEMPLAR
A lo largo de la historia, multitud de personas se han encargado de dejar por escrito pensamientos, reflexiones y sobre todo comportamientos en la vida ejemplares y ejemplarizantes. Gracias a la escritura, muchas de ellas han llegado a nuestros días, y podemos adaptarlas a momentos puntuales de la sociedad en la que vivimos.
Este es el caso del discurso que el Presidente del Gobierno pronuncio en el Desayuno de Oración en Washington, era la ocasión perfecta para defender el derecho individual a la autonomía moral y a crear su entorno familiar, era la ocasión ideal para que el mundo se entere que no podemos dejar de velar por la buena integración de esos inmigrantes que van a trabajar y convivir en otros países, al tiempo que pidió que se recuerde a aquellos a los que no se les puede acoger y pasan hambre y miseria en tantos lugares de la Tierra, como las personas que viven en Haití" y han sufrido el terremoto del pasado 12 de enero.
Considero que tanto España como Estados Unidos deben mucho a quienes han venido de fuera. No podemos entender a estos paises sin ellos, sin los que, a lo largo del tiempo, han llegado a nuestra tierra y conviviendo en ella, se han convertido en nuestros compañeros de trabajo, amigos y vecinos para crear una sociedad multicultural.
Por ello, creo que hay que rechazar firmemente las afirmaciones excluyentes de superioridad moral, el absolutismo o el fundamentalismo intransigente, hoy tenemos que defender la tolerancia religiosa y el respeto a la diferencia; España ya fue en el pasado ejemplo de convivencia entre las tres religiones del Libro,
Judaísmo, Cristianismo e Islam, y hoy defiende en el mundo la tolerancia religiosa y el respeto a la diferencia; el diálogo, la convivencia de las culturas, la Alianza de las Civilizaciones, porque esta será la única forma de mantener un mundo unido y en paz, tanto moral como espiritual.
Volviendo al discurso, citare el pasaje de la Biblia al que el Presidente hizo alusión, en concreto del capítulo 24 del Deuteronomio: “No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal”. Con este párrafo se subraya el valor que aportan los inmigrantes que van a trabajar a un país que no es el suyo y los trabajadores en general, y el digno tratamiento que merecen.
Para terminar, el Presidente culmina su discurso como a mi me gusta comenzar o terminar mis artículos, utilizando las palabras de Don Quijote, el insigne caballero Manchego, "Por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos".
Ya sea con una dimensión trascendente o cívica, la libertad es siempre el fundamento de la esperanza, de la esperanza en el futuro.
Este es el caso del discurso que el Presidente del Gobierno pronuncio en el Desayuno de Oración en Washington, era la ocasión perfecta para defender el derecho individual a la autonomía moral y a crear su entorno familiar, era la ocasión ideal para que el mundo se entere que no podemos dejar de velar por la buena integración de esos inmigrantes que van a trabajar y convivir en otros países, al tiempo que pidió que se recuerde a aquellos a los que no se les puede acoger y pasan hambre y miseria en tantos lugares de la Tierra, como las personas que viven en Haití" y han sufrido el terremoto del pasado 12 de enero.
Considero que tanto España como Estados Unidos deben mucho a quienes han venido de fuera. No podemos entender a estos paises sin ellos, sin los que, a lo largo del tiempo, han llegado a nuestra tierra y conviviendo en ella, se han convertido en nuestros compañeros de trabajo, amigos y vecinos para crear una sociedad multicultural.
Por ello, creo que hay que rechazar firmemente las afirmaciones excluyentes de superioridad moral, el absolutismo o el fundamentalismo intransigente, hoy tenemos que defender la tolerancia religiosa y el respeto a la diferencia; España ya fue en el pasado ejemplo de convivencia entre las tres religiones del Libro,
Judaísmo, Cristianismo e Islam, y hoy defiende en el mundo la tolerancia religiosa y el respeto a la diferencia; el diálogo, la convivencia de las culturas, la Alianza de las Civilizaciones, porque esta será la única forma de mantener un mundo unido y en paz, tanto moral como espiritual.
Volviendo al discurso, citare el pasaje de la Biblia al que el Presidente hizo alusión, en concreto del capítulo 24 del Deuteronomio: “No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal”. Con este párrafo se subraya el valor que aportan los inmigrantes que van a trabajar a un país que no es el suyo y los trabajadores en general, y el digno tratamiento que merecen.
Para terminar, el Presidente culmina su discurso como a mi me gusta comenzar o terminar mis artículos, utilizando las palabras de Don Quijote, el insigne caballero Manchego, "Por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos".
Ya sea con una dimensión trascendente o cívica, la libertad es siempre el fundamento de la esperanza, de la esperanza en el futuro.
lunes, 25 de enero de 2010
VIC, UN TRATO INJUSTIFICADO
Existe una localidad de España, concretamente catalana, en la que casi el cincuenta por ciento de sus habitantes son extranjeros, entre ellos, Africanos, asiáticos, sudamericanos, europeos de los países del este, etc. Así que porque no felicitar a sus políticos por meterle mano a esta inestable torre de babel. Ya era hora de que sus gobernantes se preocuparan por el miserable sueldo que, en la mayoría de los casos, se les paga por su esfuerzo a estas personas. Y ya puestos, preguntar cuántos llegan al salario mínimo y por cuantas horas de trabajo, ya venia tocando de que los gobernantes se interesaran de que si quien contrata esta mano de obra, lo hace verbalmente y con dinero en efectivo o con un contrato y cotización a la seguridad social.
Ya era hora de que se abriera un registro controlado en Torrejón de Ardoz (un pueblo de Madrid, de los que alquilan todos estos centenares de pisos patera a precios de vergüenza,donde familias completas sobreviven en menos de veinte metros cuadrados, y averiguar qué precios tienen que pagar por unos míseros metros cuadrados techados. Por fin alguien va a preocuparse y desvelar a qué precio acceden estas personas a hipotecas en las hambrientas y desconsideradas sucursales, y con qué peregrinas excusas se les cargan más euros al precio de los coches que han adquirido para llegar al tajo.
Y, de paso, ahora que nos hemos colocado el mono de trabajo para intentar ordenar la población de Vic, plantearnos y revisar cuánto de su riqueza se debe a los alimentos, ropa, enseres y servicios que a diario compran y consumen estos llamados ahora extranjeros. Yo me pregunto ¿por que unos desconsiderados gobernantes, que seguro que no son el reflejo fiel del pensamiento de una población que durante años y años se ha aprovechado y enriquecido a costa del sudor de estos ciudadanos, ahora quieren marcar como judíos en tiempos de Hitler?.
Si no se persigue primero, por pocos que sean, a los ciudadanos blancos e inmaculados de Vic, de manos manchadas y sucias porque explotan a los que no hablan nuestro idioma igual de bien que nosotros, si no impedimos que el extremismo se adueñe de una sociedad puramente constitucional, si no abogamos por un estado libre, sin opresión, y si no consideramos al prójimo como uno más de los nuestros en lo bueno y en lo malo, nunca seremos capaces de mirarnos al espejo y llegar a vernos.
Lamentablemente, el de Vic no es el único caso de racismo que padecemos en este país, ni en el mundo, cuando el extremismo se adueña de las conciencias, y es capaz de impregnar de xenofobia al mas cuerdo de los cerebros, lo único que nos queda es reivindicar que estamos en una sociedad de libres derechos, tanto para los que tuvimos la suerte de nacer en España, como para los que vienen a ella en busca de una vida digna para sus familias.
Ya era hora de que se abriera un registro controlado en Torrejón de Ardoz (un pueblo de Madrid, de los que alquilan todos estos centenares de pisos patera a precios de vergüenza,donde familias completas sobreviven en menos de veinte metros cuadrados, y averiguar qué precios tienen que pagar por unos míseros metros cuadrados techados. Por fin alguien va a preocuparse y desvelar a qué precio acceden estas personas a hipotecas en las hambrientas y desconsideradas sucursales, y con qué peregrinas excusas se les cargan más euros al precio de los coches que han adquirido para llegar al tajo.
Y, de paso, ahora que nos hemos colocado el mono de trabajo para intentar ordenar la población de Vic, plantearnos y revisar cuánto de su riqueza se debe a los alimentos, ropa, enseres y servicios que a diario compran y consumen estos llamados ahora extranjeros. Yo me pregunto ¿por que unos desconsiderados gobernantes, que seguro que no son el reflejo fiel del pensamiento de una población que durante años y años se ha aprovechado y enriquecido a costa del sudor de estos ciudadanos, ahora quieren marcar como judíos en tiempos de Hitler?.
Si no se persigue primero, por pocos que sean, a los ciudadanos blancos e inmaculados de Vic, de manos manchadas y sucias porque explotan a los que no hablan nuestro idioma igual de bien que nosotros, si no impedimos que el extremismo se adueñe de una sociedad puramente constitucional, si no abogamos por un estado libre, sin opresión, y si no consideramos al prójimo como uno más de los nuestros en lo bueno y en lo malo, nunca seremos capaces de mirarnos al espejo y llegar a vernos.
Lamentablemente, el de Vic no es el único caso de racismo que padecemos en este país, ni en el mundo, cuando el extremismo se adueña de las conciencias, y es capaz de impregnar de xenofobia al mas cuerdo de los cerebros, lo único que nos queda es reivindicar que estamos en una sociedad de libres derechos, tanto para los que tuvimos la suerte de nacer en España, como para los que vienen a ella en busca de una vida digna para sus familias.
lunes, 18 de enero de 2010
TERREMOTO EN HAITI
Hay que ver lo que esta pasando en Haití pero no con los ojos del obispo, hay que contemplar la realidad con los ojos del presente. No existen miradas para poder imaginar lo que pasa ahí, no han inventado los bolígrafos capaces de escribir lo que sucede en realidad, carecemos de asombro, no nos queda nada, porque la catástrofe son los brazos que han abrasado la luz y las palabras. No me puedo hacer aun una idea de lo que el mundo puede hacer, como dijo mi buen amigo Don quijote "Adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen las dificultades. Me pregunto si la ONU está dando el do de pecho, si Estados Unidos puede aportar algo mas, si la Unión Europea esta desdoblando sus esfuerzos ante esta situación, y tampoco sé bien qué es posible hacer desde aquí, a parte de contribuir económicamente o rezar por las almas de las víctimas inocentes.
Existen organizaciones benéficas como: Unicef, Manos Unidas, Cruz Roja Española, Cáritas Española, entre tantas que se han puesto a disposición de todo el que quiera colaborar. Ayer en uno de tantos telediarios que nos informan de la catástrofe en primera plana, una imagen me conmovió, Aparece una niña de apenas unos meses de edad, con la mirada perdida en un mar de desolación, con esos ojos grandes de infantil descubrimiento, unos ojos que vuelven a la vida cuando no queda vida alrededor, y mientras tanto, aun resonaban en mi mente las palabras del obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, cuando aseguró que "existen males mayores" que los que están sufriendo en Haití, que "deberíamos llorar por nuestra pobre situación espiritual y nuestra concepción materialista de la vida". Luego ha querido cubrir con un tupido velo sus declaraciones diciendo: "El mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna". Que no hay que preocuparse por nada, porque lo que ocurre lo ha dispuesto Dios.
Existen organizaciones benéficas como: Unicef, Manos Unidas, Cruz Roja Española, Cáritas Española, entre tantas que se han puesto a disposición de todo el que quiera colaborar. Ayer en uno de tantos telediarios que nos informan de la catástrofe en primera plana, una imagen me conmovió, Aparece una niña de apenas unos meses de edad, con la mirada perdida en un mar de desolación, con esos ojos grandes de infantil descubrimiento, unos ojos que vuelven a la vida cuando no queda vida alrededor, y mientras tanto, aun resonaban en mi mente las palabras del obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, cuando aseguró que "existen males mayores" que los que están sufriendo en Haití, que "deberíamos llorar por nuestra pobre situación espiritual y nuestra concepción materialista de la vida". Luego ha querido cubrir con un tupido velo sus declaraciones diciendo: "El mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna". Que no hay que preocuparse por nada, porque lo que ocurre lo ha dispuesto Dios.
Sí, lo reconozco, se me hace difícil ver las imágenes del terremoto, porque no hay nada peor que esta visión de cuerpos masacrados por cemento y gargantas ahogadas por el polvo de los escombros, de miles de personas sin norte ni sur, huérfanos, mutilados y desamparados. Ni siquiera vivir en la España del aborto, donde se llama matrimonio a la unión entre personas del mismo sexo y a que se le pueda llamar familia, puede ser peor que estos cien mil muertos que además de ser de este mundo son personas. Ahora nos toca proceder a nosotros, a quienes nos enseñaron desde la cuna que la solidaridad es nuestro mejor acompañante en el lago camino de la vida, y que de la mano de ella se pueden hacer las mejores acciones.
Algunas personas optamos por entregar donaciones de forma esporádica a las organizaciones, para apoyar en general el cumplimiento de sus fines, o específicamente la zona o el proyecto con el que desea colaborar. Estas donaciones puntuales, junto a otras formas de colaborar son muy importantes. Haz un ahora y ayuda a estos niños y niñas, sus familias. Todo lo que aportemos a esta causa sera poco para nosotros pero mucho para ellos.
Algunas personas optamos por entregar donaciones de forma esporádica a las organizaciones, para apoyar en general el cumplimiento de sus fines, o específicamente la zona o el proyecto con el que desea colaborar. Estas donaciones puntuales, junto a otras formas de colaborar son muy importantes. Haz un ahora y ayuda a estos niños y niñas, sus familias. Todo lo que aportemos a esta causa sera poco para nosotros pero mucho para ellos.
Estas son las cuentas bancarias en las que podemos ingresar nuestra aportación:
Unicef España:
BBVA: 0182 5906 81 0010033337
Banco Español de Crédito: 030 8301 78 0000046271
Banco Popular Español: 0075 0001 87 0606914075
Santander: 0049 0001 59 2810100005
Caja Madrid: 2038 1043 19 6000877505
La Caixa: 2100 5731 70 0200005001
ING: 1465 0100 95 6000000000
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